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SAN MIGUEL DE ALLENDE, GTO. San Miguel de Allende volvió a convertirse en punto de encuentro para la música de José María Napoleón, quien llegó al Jardín Principal para reencontrarse con un público que respondió a cada una de las canciones de su repertorio. Frente a la Parroquia de San Miguel Arcángel, el cantante no solo interpretó algunos de los temas que han acompañado su carrera, también recordó los años en que caminaba por las calles de la ciudad y habló de lo que significaba regresar a ese lugar.
Antes de comenzar el recorrido musical, Napoleón tomó el micrófono para dirigirse a quienes estaban frente al escenario. Recordó que durante mucho tiempo caminó por San Miguel de Allende de madrugada y que conserva en la memoria sus calles y a su gente. “Ya tenía mucho rato sin venir. Quiero que sepan que yo caminé estas calles muchas madrugadas”, comentó, mientras hacía referencia al lugar donde se encontraba y a la Parroquia que podía observar desde el escenario.

La presentación comenzó entonces a través de varias etapas de su trayectoria. “Vive”, “Eres”, “Pajarillo”, “Hombre” y “Ella se llamaba Martha” formaron parte de las primeras canciones que interpretó, mientras el público comenzó a acompañar las letras. Más adelante llegó “Sin tu amor”, tema que dedicó a su madre y que sirvió para compartir con los asistentes una parte más personal de su repertorio.
Los recuerdos de sus primeros años como cantante también tuvieron un espacio durante la presentación. Napoleón habló de su participación en el Festival OTI y recordó que ganó aquel certamen con “Lo que no fue no será”. La historia apareció como parte de una conversación con el público antes de continuar con las canciones que forman parte de su trayectoria.

Uno de los momentos que generó mayor respuesta entre los asistentes llegó con “Celos”. Antes de interpretarla, Napoleón contó que durante algún tiempo observaba cómo otros artistas llegaban a San Miguel de Allende para cantar frente a la gente de la ciudad. Al ver aquellas presentaciones, explicó, sentía celos porque también quería estar sobre ese escenario. Años después, la situación cambió y esa noche era él quien estaba frente al público.
El cantante también preguntó a los asistentes por sus edades y llevó la conversación hasta una etapa de su propia vida. Recordó cuando tenía 30 años y enseguida comenzó a interpretar precisamente “30 años”. La respuesta fue inmediata: varias personas se sumaron a la canción mientras otras escuchaban desde sus lugares.
El repertorio continuó con “Después de tanto”, “Leña verde”, “Tu primera vez”, “Amor de habitación”, “Quién me lo iba a decir”, “Atrévete”, “El grillo”, “Y para qué” y “De vez en cuando”. Cada tema fue acompañado por las voces de quienes reconocían las letras y las relacionaban con distintas etapas de sus propias vidas.

La interacción entre el cantante y el público también se hizo presente. Algunas mujeres le gritaron que lo amaban y que era el mejor. En medio de la presentación, una asistente lanzó una rosa hacia el escenario. Napoleón continuó con el concierto mientras desde el Jardín Principal se escuchaban las voces de quienes decidieron cantar junto con él.
La noche también tuvo espacio para “Canción del Molino Rojo”, otro de los temas incluidos en el repertorio. Para entonces, el concierto había recorrido diferentes momentos de la carrera del cantante y también varias historias relacionadas con el amor, el desamor, la juventud y los recuerdos.
El cierre llegó con “Vive”. Napoleón utilizó la canción para despedirse y agradecer a quienes acudieron al Jardín Principal. El público volvió a acompañarlo con sus voces mientras la presentación llegaba a sus últimos minutos.
Así terminó el encuentro de José María Napoleón con San Miguel de Allende: con un repertorio que llevó a los asistentes por diferentes etapas de su carrera y con el recuerdo de una ciudad que, según contó desde el escenario, forma parte de sus propias memorias.










